"SOS tan fashion" video clip de Kevin Johansen dirigido por Claudio Divella
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http://www.artehistoria.com/artesp/videos/124.htm
En el Paleolítico Superior, hace entr
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En el Paleolítico Superior, hace entre 18.000 y 14.000 años, la Cueva de Altamira estuvo habitada por poblaciones de Homo sapiens sapiens. La cueva se encuentra situada en la parte alta de una de las suaves colinas que rodean el valle donde se asienta actualmente Santillana del Mar, en Cantabria. La entrada de la cueva tenía una amplia boca de 20 metros de ancho y seis de alto, que daba acceso a un vestíbulo de unos 200 metros cuadrados. Este espacio era el lugar de habitación, estando iluminado por la luz del día. Aquí se realizaba la vida en torno a hogares, siendo un lugar lleno de actividad y objetos de uso cotidiano. Sus pobladores vivían de la caza, la pesca, la recolección y el marisqueo. Vestían prendas muy diversas confeccionadas con pieles de animales, que les protegían del clima frío. Su indumentaria no se diferenciaba sustancialmente de la actual: pantalones, casacas, capuchas, chubasqueros, botas... Sus prendas se adornaban con colgantes y objetos de hueso, conchas o dientes. Para su labor diaria, disponían de numerosos instrumentos en sílex, hueso y asta, especializados para cada uso como cuchillos, raspadores, punzones, arpones, azagayas, agujas, buriles, etc. El fuego de los hogares les proporcionaba luz y calor, les servía para ahuyentar las fieras y cocinar alimentos. Se iluminaban también con lámparas de tuétano: en un recipiente el tuétano servía como combustible y fibra vegetal como mecha. El interior de la Cueva no estaba habitado. La cueva en total tiene un recorrido complejo de 270 metros y un trazado irregular a través de varias salas, todas ellas con pinturas y grabados paleolíticos. Se distinguen en ella cuatro partes: el Vestíbulo, la Sala de Polícromos, la Hoya y la Cola de Caballo. De todas las áreas, la Sala de Polícromoses la más llamativa, por albergar una de las mejores colecciones de arte rupestre del mundo. Esta sala fue considerada por Breuil la Capilla Sixtina del Arte Paleolítico y donde se localizan los famosos bisontes. En esta sala se conservan bisontes, caballos, ciervos, manos, antropomorfos y signos, pintados y grabados, de los periodos solutrense y magdaleniense. Las pinturas y grabados están situados en el techo de la sala, cuya altura oscila entre 0,70 y 2 metros. Para confeccionarlos, primero se grababan y dibujaban con carbón el contorno exterior y algunos detalles anatómicos. A continuación, se aplicaba el color rojizo de relleno. Sobre esta masa cromática, se realizaban raspados para separar planos y dar relieve a la anatomía. El empleo del relieve natural y la textura de la piedra ayudan a dar realismo a la figura. Mucho se ha elucubrado acerca del sentido de las pinturas. Los especialistas consideran que son manifestaciones de alto valor simbólico, pudiendo servir como figuras totémicas, elementos propiciatorios o ritos de fecundidad, entre otras teorías. Actualmente se piensa que, al tratarse de una manifestación cultural tan extendida en el tiempo y el espacio, es difícil hacer una sola lectura sobre el sentido y significado de estas figuras.
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http://www.artehistoria.com/histesp/videos/86.htm
El hallazgo de los restos atribuidos
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El hallazgo de los restos atribuidos al apóstol Santiago convirtió a Compostela en uno de los centros principales de peregrinación de la Cristiandad. También hizo necesaria la construcción de un templo que los albergase, una gran catedral que se proyectó y comenzó a edificar durante el último tercio del siglo XI. La catedral debía no sólo ser un templo, sino también una fortaleza, el castillo del arzobispo. Santiago se alzaba así en posición de igualdad con respecto a Jerusalén y Roma, que miraba recelosa hacia su competidora. Allí llegaban cada año miles de peregrinos de toda Europa, impulsados por la fe. Estos debían superar un sinnúmero de dificultades a lo largo del camino y, por tanto, a su llegada habrían de quedar maravillados ante la vista de un magnífico edificio, a la altura de los restos que custodiaba. Los peregrinos iban en grupo y habían hecho testamento antes de salir. La ruta podía durar, si todo iba bien, entre uno y dos meses. Sus vestimentas eran austeras, e incluso algunos habían de viajar desnudos, como los homicidas, que esperaban así lograr el perdón del Santo. Sobre las ropas llevaban una concha, símbolo del Apóstol y de la sabiduría y bondad que lograrían al llegar a Compostela. Un bastón, representación del tercer pie y de la Trinidad, les ayudaba a caminar. De él colgaba una calabaza con la que transportaban agua para el camino. Por último el zurrón, que contenía las provisiones, debía estar hecho de la piel de un animal encontrado muerto, símbolo de la mortificación de la carne. El viajero, el peregrino, también debía ser instruido. Por eso se tallaron complicadas escenas, como en la Puerta de Platerías, que ilustran acerca de la vida de los santos y los hacen más accesibles a sus fieles. Pero la culminación de la escultura románica en España es el Pórtico de la Gloria. En él su autor, el maestro Mateo, presenta en todo su esplendor el reino de los cielos, dominado por la figura del Salvador. Paradigma del estilo románico, las obras finalizaron en el año 1128. Aunque su aspecto interior ha permanecido intacto, el exterior ha sufrido una transformación con las reformas introducidas en el siglo XVIII, ya en pleno periodo barroco, que hacen de la catedral de Santiago un templo muy diferente del que fue en origen.
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